La casa de Gran Hermano: Generación Dorada vive horas de absoluta incertidumbre tras la expulsión de Solange Abraham y el regreso de Cinzia Francischiello. En este contexto, Eduardo Carrera aprovechó su momento a solas frente al stream para reflexionar sobre su presente emocional y el complejo panorama que enfrenta en la competencia.
Eduardo comenzó refiriéndose a su excompañera, quien abandonó el juego de forma inesperada. "No me esperaba que se fuera Sol. No lo esperaba pero lo acepto", admitió con resignación. Además, especuló sobre el presente de la modelo fuera de la casa: "Ella debe estar muy feliz con su hija, seguramente pasándose por todos los programas".
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Con una honestidad brutal, Eduardo confesó que le cuesta encontrar aliados tras las últimas eliminaciones. "Acá cada vez somos menos varones y hay muchas mujeres", analizó sobre la actual conformación de la casa. El participante reconoció no estar en su pico máximo de energía: "Estoy un poco bajo, lo sé. Tengo que mejorar eso... Hoy me hallo en una casa sin con quién acercarme".
Sin embargo, destacó pequeños gestos que le devuelven la esperanza, como el trato con Pincoya Torres y Gladys La Bomba: "Hoy a Pincoya le pedí un té y me lo dio, lo sentí buena señal", comentó.
El regreso de Cinzia no pasó desapercibido para él, especialmente tras un comentario que ella le hizo apenas ingresó. "Cinzia volvió y me dijo que soy indescifrable. Yo no soy indescifrable. Yo te digo cómo soy y cómo juego", disparó Eduardo, marcando territorio frente a la recién llegada.
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