Cuando la propuesta del casting para El Marginal llegó Nacho ya estaba decidido a dejar el país e intentar darle un giro a su carrera en México. "Estaba cansado de más de 15 años de reme", vendió su auto, varias cosas de su casa y sacó el pasaje. Estaba dispuesto a comenzar otra vez de cero pero mientras preparaba su partida llegó el llamado de su representante con la audición para la segunda parte de la ficción tumbera.
Tras tres castings y a una semana de irse a disfrutar de tacos y tequila parecía estar todo dado para que se concrete su papel de tartamudo. Pero un nuevo llamado de su representante lo desanimó: querían verlo por cuarta vez. Se tomó el avión y a los 15 días lo llamaron confirmando que él sería El Pantera. "Creo que eso me jugó a favor, el soltar y no estar tan pendiente".