Suecia se convirtió en el único país en tener una forma atípica para combatir el virus COVID-19.
Según trascendió, las calles de Estocolmo están tranquilas pero no desiertas, la gente se saluda con la mano y los brazos.
Y si bien desde el gobierno sueco, se ha pedido a la sociedad que mantenga el distanciamiento social, y en caso de tener la posibilidad de quedarse en sus casas y trabajar allí, sería mejor. No se ha impuesto de forma obligatoria el aislamiento.
Con los primeros infectados de suecia, las autoridades gubernamentales se dedicaron a realizar pruebas a todos los ciudadanos para saber quiénes estaban infectados y quiénes no, pero las estrategias cambiaron, y actualmente el foco está puesto en los grupos más vulnerables de contagio: personas de edad avanzada, otras con problemas respiratorios o con ciertas afecciones.
Por su parte, la Salud Pública de Suecia estableció que aquellas personas que presenten síntomas gripales o tos, deberían estar en sus casas, limitar el contacto social hasta que quede libre de síntomas durante al menos dos días.
Este cambio de enfoque responde a una necesidad de priorizar mejor los recursos, y así centrarse en los pacientes más gravemente enfermos o en riesgo.