Paula Chaves se despidió Moro, su mascota desde hace más de 15 años. El animal venía luchando contra complicaciones médicas desde hace algunas semanas y finalmente murió ayer en compañía de sus dueños.
"Se fue a pasear Moro. Así quiero pensarlo Chanchi, no me imaginé que esto iba a ser tan duro. Pero celebro haberte tenido como mi primer hijo de 4 patas. Así te siento", comenzó la modelo en un sentido posteo de Instagram.
"Me ayudaste a perder el miedo a vivir sola, me ayudaste a enterarme cada vez que estaba embarazada, me ayudaste a criarlos. Fuiste y serás parte de esta familia x siempre", afirmó Paula Chaves.

La noticia del fallecimiento de Moro fue confirmado ayer por Pedro Alfonso, marido de Paula, quien publicó una galería de fotos en Instagram, repasando algunos de los mejores momentos junto él en la familia.
En el mismo escrito, la conductora contó que, por su raza, no puede nadar. Sin embargo, Moro siempre se "auto percibió Golden y Terranova". "Querías hablarme , todos me trataban de loca, pero para mí siempre dijiste AGUA y PAU 😅", recordó Chaves.

Paula destacó que el animal, que llegó a su vida en el año 2010, siempre fue un excelente compañero para los animales rescatados que ella llevaba a su casa, ayudaba a criarlos y "les daba mucho amor".
"Te crie en mi cuello porque eras tan bebé cuando llegaste a mi vida que aún te faltaba calor y latido de una mamá. Y eso fui, tu mamá humana", escribió la modelo.

Y cerró: "Te di besos y me sentiste hasta el último suspiro. Me duele el alma, me va a costar encontrarte en algún lado, pero le vamos a buscar la vuelta. Andá a pasear a la eternidad".
LA HISTORIA DE CÓMO MORO LLEGÓ A LA VIDA DE PEDRO ALFONSO Y PAULA CHAVES
Moro llegó a la vida de Pedro Alfoso y Paula Chaves en el 2010, incluso antes de que hicieran oficial su noviazgo. Ellos comenzaron un coqueteo en vivo durante el aire de Showmatch en ese año. Semana a semana, el productor buscaba alternativas para conquistar a la entonces bailarina.
Una noche, después de varias serenatas desafinadas y piropos fallidos, Pedro sorprendió a Paula con un especial regalo: el cachorro bulldog francés que ella siempre soñó tener.

Moro se volvió un compañero inseparable para ambos y también, se transformó en testigo de cómo un juego de pantalla puede convertirse en una verdadera historia de amor.