La competencia exigía la preparación de churros dulces. Todos pusieron manos a la obra pero hubo una participante que se vio obligada a frenar.
Samanta se acostó sobre su lugar de trabajo y empezó a abanicarse. Acto seguido llegó Carolina para auxiliarla. La situación, lejos de mejorar, empezó a empeorar y requirió de atención médica profesional.
Samanta contó que empezó a sentir calor y que le bajó la presión hasta sentirse débil e imposibilitada a seguir con su tarea.