El estreno de Gran Hermano: Generación Dorada trajo confesiones inesperadas. Entre ellas, la de Franco Poggio, un sanjuanino de 24 años que, al presentarse ante las cámaras, no pudo evitar hablar del hombre que le cambió la perspectiva del amor: Lizardo Ponce, el reconocido modelo e influencer.
Franco contó que su vida en San Juan no fue fácil y que venía de una relación que lo había hecho sufrir mucho. Buscando un nuevo comienzo, decidió armar las valijas y mudarse a Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fue en ese proceso de autodescubrimiento en Buenos Aires donde el destino lo cruzó con Lizardo.
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Entre el ida y vuelta que tuvieron, el nuevo participante describió que el primer encuentro que tuvo con él fue como el punto de inflexión que le permitió soltar sus miedos y vivir con total libertad. Lizardo, ya consagrado en los medios, fue el pilar fundamental para que Franco se animara a ir por sus sueños, incluido el de entrar a la casa más famosa del país.
Aunque Franco admitió ser muy "familiero" y que le costó alejarse de sus raíces, la conexión con el influencer fue tan fuerte que decidió apostar todo por su relación. Incluso, mientras él se enfrenta al aislamiento y la convivencia, Lizardo lo apoya desde afuera, convirtiéndose en su fan número uno.
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