Mariela encontró a Steffany husmeando entre los utensilios de cocina muy temprano en la mañana. Curiosa e intrigada por saber qué quería cocinar, y en un intento de darle una mano para dar con lo que necesitaba, le consultó qué estaba buscando; rápida de reflejos, la brasileña se la intentó sacar de encima sin revelarle cuál era su intención real con los elementos culinarios.
La joven participante, mientras golpeaba un elemento de madera contra un molde de torta, le dijo que quería “preparar una torta carnavalesca de buenos días”. Mariela, al entender lo que su compañera estaba por hacer, dejó de indagar y le advirtió: “Va a estar bravito…”.
Con cuchara y molde de metal en mano, Steffany comenzó a golpear los elementos, a bailar y a gritar “bon día, bon día” para despertar a todos. No contenta con eso, se metió en una de las habitaciones y rápidamente fue expulsada por Pincoya.

“Fuera, estúpida”, le dijo mientras la mayoría de los presentes, que también estaban durmiendo, no entendían qué estaba ocurriendo. A pesar del rechazo que generó en el primer cuarto, Steff no abortó el plan y se metió en la otra habitación.

Al ver que ya todos se habían despertado, se dirigió a la cocina nuevamente para regresar los elementos a su lugar y continuar la mañana con normalidad. Mientras se cepillaba los dientes, Pincoya la encaró y le pidió que “no empiece a romper los huevos”.

Steffany se defendió justificando que lo hizo para “empezar el día distintos” y que “así festejan los brasileños”, pero su compañera le pidió que no meta a Brasil en la cuestión y frene con este tipo de actitudes. “Si querés llamar la atención, agarra una escoba y barré la casa. No te pongas huevona conmigo”, le pidió.