Algunos estudios científicos calculan que tocamos nuestros dispositivos móviles unas 2600 veces al día. ¡2600 VECES AL DÍA! Y sin dudas las notificaciones, los "push", son los grandes responsables de esta dependencia digital. El mecanismo psicológico y fisiológico que se esconde tras el diseño de estas notificaciones es el mismo que emplea nuestro cerebro en el caso de algunas sustancias adictivas.
Para explicar un poco esta situación nos tenemos que remontar al siglo pasado. En 1901, el ruso Iván Pávlov trabajó en la "Ley del reflejo condicional" y para ello utilizó diversos estímulos con perros. Los famosos "perros de Pavlov" reaccionaban, tal y como esperaba el fisiólogo, al sonido de una campana como si de la comida se tratara. La ecuación es sencilla: CAMPANA = COMIDA.
Si cambiamos el sonido de la campana por el de las notificaciones veríamos que el estímulo despierta en nosotros una respuesta similar: la necesidad de mirar el celular. Un sonido y/o un ícono pueden significar cualquier cosa, pero un sonido que relacionamos con un mensaje de nuestros amigos, o un icono que indica que a alguien le ha gustado una foto, son estímulos condicionados que nos incitan a sentir algo.