La aplicación "Hater" -una especie de "odiador" en castellano- fue creada en 2016. Su objetivo y funcionalidad se asemeja mucho a la popular Tinder, pero la forma de conectar personas es diferente (y hasta opuesto): se juntan a partir de las cosas que odian.
Al igual que su app opuesta, el usuario va deslizando para la derecha para rechazar y para la izquierda para aceptar a la persona que le aparece, siempre a partir de qué cosas odian.
Si bien trajo mucha polémica, sobretodo el hecho de si es un buen punto de partida para conocer a alguien, los ejecutivos de la empresa se encargaron de llevar tranquilidad a los usuarios asegurándoles que no habrá tolerancia para aquellos que infrinjan las políticas de uso y que de ninguna manera tolerarán ofensas contra religiones, razas, y cualquier factor que pueda implicar un caso de discriminación.