Un navegante de 47 años arribó este miércoles al puerto de Mar del Plata en un velero de menos de 10 metros de largo (28 pies), luego de una travesía de más de 8.000 kilómetros desde Portugal, donde se embarcó hace casi tres meses con el objetivo de reencontrarse con sus padres tras del cierre de las fronteras por la pandemia del coronavirus.
El intrépido navegante se llama Juan Manuel Ballestero, es surfista, socorrista, buzo y paracaidista, oriundo de la localidad balnearia Mar del Plata.
El hombre había salido el 24 de marzo desde Porto Santo, la segunda isla más grande del archipiélago portugués de Madeira. Después de cruzar el océano y acercarse a la costa brasileña, debió recalar en la localidad de Porto Belo, en Santa Catarina, por algunos inconvenientes técnicos, y tras algunas escalas más en Brasil y Uruguay, encaró el tramo final de 500 kilómetros hacia el puerto marplatense.
Tal como indica el protocolo sanitario, Ballestero completó los trámites migratorios correspondientes sin bajar de la embarcación, y solo tuvo contacto con personal de Prefectura Naval Argentina, que se acercó en un bote, y en las próximas horas harán lo propio agentes de Sanidad de Fronteras.
Una vez superadas las medidas de aislamiento, Ballestero podrá reencontrarse personalmente con quienes fueron la meta principal de su travesía oceánica: su padre, Carlos (90), un reconocido capitán de pesca de la ciudad, y su madre, Nilda (82).