El perfil de Martina Pereyra antes de entrar a la casa de Gran Hermano podría dejarla señalada como una nueva versión de fuertes personalidades que estuvieron en el reality anteriormente, tal como Julieta Poggio o Sabrina Cortez.
La joven de 24 años es de La Plata, Buenos Aires, se dedica a ser contadora pública y modelo, y promete levantar la voz si es necesario en la casa más famosa del mundo.

Martina no sabe cocinar y odia limpiar, motivo más que suficiente para que se genere un conflicto con sus compañeros, pero afirma que es capaz de manipular a los hombres como parte de su estrategia del juego.
"No me gusta que crean que soy una tonta. No soy ninguna tonta", aseveró la joven que viene de terminar un noviazgo de diez años.