Un infierno. 31 grados de calor, alta humedad y el partido jugado en el horario más agobiante del día. El pasto alto y una multitud colmando el estadio, con sed de revancha tras la final de la Copa América. Una batalla en Barranquilla, que terminó dándole resultados a Colombia: gracias a un cuestionado penal logró imponerse por 2 a 1 ante Argentina, en la octava fecha de las Eliminatorias sudamericanas.
Tras un arranque de estudios, la presión y esfuerzo de Julián Álvarez y Lautaro Martínez le dieron tenencia y las primeras chances a los de Lionel Scaloni. El conjunto cafetero se acercaba con jugadas de pelota parada y justamente desde un córner llegó una avivada de James Rodríguez, que tiró el centro para que Mosquera abriera el marcador.
Con la ventaja, el local se agrandó y empujó contra su arco a una Argentina, que comenzaba a sentir el cansancio luego del gran esfuerzo de los primeros minutos. Lentamente Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Nico González, comenzaron a hacerse dueños de la pelota y el juego se equilibró. Una gran asistencia del delantero de la Juventus buscó la diagonal de Lautaro, quien picó en profundidad a la espalda de los centrales pero su remate se fue desviado.
La primera parte terminaba con los de Néstor Lorenzo en ventaja, pero con el visitante mejor parado en la cancha. Esa diferencia se trasladó al marcador en el inicio de los segundos 45 minutos, cuando González aprovechó un mal pase de James y se escapó en soledad hacia el arco rival. 1 a 1 y la scaloneta iba por más.
En el mejor momento de la celeste y blanca, una jugada polémica le sirvió un discutido penal a Colombia, que el 10 de los de amarillo cambió por gol. Otamendi fue al piso en el área y rozó al pie de apoyo de Muñoz, que tardó algunos segundos en reaccionar y luego dio un salto exagerado. Hubo contacto, sí, pero era evidente que no hubo golpe y mucho menos falta.
Piero Maza no cobró nada en un primer momento, la jugada siguió, Argentina se fue de contrataque y, luego de una falta al borde del área de Colombia, llegó el llamado del VAR. El árbitro sancionó penal y todo terminó en 2 a 1. Desde entonces, el local pasó a defenderse. Aprovechando el calor y la cancha pesada, se dedicaron a planchar el partido y hacer correr el reloj.
Argentina vendió cara la derrota. Corrió hasta el final, peleó cada pelota y mereció el empate, aunque de contra también pudo haber sufrido el tercero. Si hay que perder, sin dudas que esta es la forma: mereciendo más, batallando y obligando al equipo a usar todas las armas, incluso las climáticas, para tratar de imponerse. Ahora queda dar vuelta la página y seguir adelante. Mientras tanto, todas las copas siguen en casa.