La Selección Argentina volvió a brillar y se impuso por 2 a 0 ante Canadá para conseguir el pasaje a la final de la Copa América Estados Unidos 2024. Con goles de Julián Álvarez y Lionel Messi, fue muy superior a su rival y el domingo peleará por el título ante el ganador del choque entre Uruguay y Colombia.
El empate ante Ecuador, con posterior triunfo en los penales, había encendido las alarmas. La falta de ideas, la imprecisión y el poco ritmo del equipo tuvo a Lionel Scaloni de mal humor durante toda la semana. Era imperiosa una mejoría para poder vencer al ordenado y fuerte Canadá, y la reacción estuvo desde el primer minuto de juego.

Con Enzo Fernández parado como volante central y Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul algo más sueltos, reaparecieron las combinaciones de pases que distinguieron a la celeste y blanca en los últimos tiempos, los ataques peligrosos y, en consecuencia, los goles.
Hubo puntos altos en todas las líneas, con un destacado partido de Montiel y Cuti Romero, una gran actuación de De Paul y una valiosa entrega de Julián Álvarez. Sin dejar de lado el peso de las intervenciones de Leo Messi, siempre clave para romper líneas e intimidar al rival y Ángel Di María, que cuando lograron encontrarse dejaron agujereada la defensa canadiense.

No fue sencillo. El equipo de Marsch tenía bien estudiada su labor y la cumplió hasta el final. Tal como todos los rivales a lo largo de la copa, se paró de contra, presionó mucho en la mitad de cancha y aguardó por sus oportunidades para golpear con la velocidad de Schaffelburg, Davies y compañía.
Argentina comenzó con cierta inseguridad, temiendo que el mal estado del campo de juego pueda jugar una mala pasada, no arriesgaba del todo en los pases y Lisandro Martínez junto a Romero conducían la salida buscando un hueco por donde quebrar el muro. Pero llegó el momento, se escapó Ángelito, tocó para Messi, que desde el vértice del área definió al primer palo y la pelota pasó muy cerca.

Una jugada clara, que daba confianza para ir por más. Y entonces Fideo tomó ímpetu, Julián corrió a todos los defensores y Leo se largó a gambetear. Y, sí cuando quedábamos mal parados, cuando era necesario, apareció esa marca férrea necesaria para devolver la tranquilidad.
Iban 22 minutos cuando De Paul agarró la pelota en mitad de cancha, levantó la cabeza y asistió a Álvarez para que se fuera a enfrentar al arquero. El goleador se sacó la marca de encima y no falló. El equipo necesitaba romper con un golpe como ese para hacerse más fuerte.
Ya sin presión, el juego siguió fluyendo. Di María estuvo cerca del segundo con un globo. Después Messi habilitó a Tagliafico para que escapara por izquierda y el propio Diez volvió a tener una chance clara al entrar en el área, enganchar y definir cruzado. La pelota pasó cerca del palo y todo el estadio gritó: "UHHH".

En el final del primer tiempo hubo un pequeño susto en los pies de Jonathan David, que no pudo con el gran Dibu Martínez. El 23 siempre está para cerrar el arco.
Segundo tiempo. Minuto 51. Una gran jugada que se ensucia, un remate de Enzo Fernández y un toque suave de Lionel Messi cambia levemente el rumbo de la pelota. El arquero ya no pudo detenerla. 2 a 0 y a respirar aliviados.
Leo hizo tal vez el gol más feo de su carrera, pero qué importa la estética cuando la pelota entra y sella el marcador. Fue muy valioso para quebrar al rival definitivamente y para desbloquear la sequía goleadora del crack del equipo.

De allí en más, Argentina manejó el juego con cierta calme y ya en el final Scaloni se dio el lujo de rotar a los jugadores más cansados como Di María, Julián, Alexis y los dos laterales. Ante tantos cambios se perdió un poco de solidez y por momentos se sufrió ante Canadá, que mantuvo su papel apostando al error y a la contra veloz. Pero de nuevo, y como en toda la copa, el Dibu dio la cara por el equipo con grandes atajadas.
Pitazo final, triunfo 2 a 0 y pasaje a la final. Queda esperar por el rival y recuperar fuerzas pero con la la tranquilidad de haber logrado el juego y la entrega que tanto se buscó.