Lo que a mediados del Siglo XX, en plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, fue la famosa carrera espacial, ha encontrado su parangón en lo que va de nuestro siglo. Sin embargo, la carrera no es entre países sino entre laboratorios, y en dicha competencia está en juego buena parte de la nueva normalidad.
La búsqueda de una vacuna contra el COVID-19 no cesa, y ya son varias las que ser perfilan para, prontamente, concretar la fase 3 de su estudio y comenzar a ser aplicadas en todo el mundo.
Una de las más famosas es la de la empresa farmacéutica estadounidense Pfizer junto a los alemanes de BioNTech, que en sus pruebas preliminares alcanzó, según informaron, un 95% de efectividad.
Sin embargo, los buenos pronósticos de funcionamiento encontraron su limitación. La dificultad de almacenamiento y traslado hace que la empresa lance en una primera etapa la mitad de las vacunas que tenía prevista.
A esta altura, cuando esperaban haber desarrollado 100 millones de dosis para fin de año, han ajustado los cálculos a 50 millones para no afectar los standards de calidad del producto, según información publicada por el Wall Street Journal.
Foto: Yves Herman, Reuters.