En 2009 a Paula Estrada, de 51 años, le extrajeron su mama derecha. En ese mismo año su doctor le comunicó que debería llevar adelante quimioterapia, y allí comienza esta emotiva historia.
La paciente se resignaba a perder el pelo durante el tratamiento; esto la llevó a no bajar los brazos e investigar qué podía descubrir o inventar para evitarlo. Luego de numerosas búsquedas en Internet (y a pesar de que su oncólogo le decía "no hay nada para evitar la caída del pelo") Paula encontró lo que buscaba: si se enfrían los folículos del pelo la medicación [implementada en la quimioterapia] no llega hasta ese lugar.
Allí surgió la idea de armar un casco casero que mantenga la cabeza fría. Según contó a un medio de Santa Cruz, luego de varios intentos encontró que lo podía armar con "el gel que usan los deportistas". Lo empezó a usar y descubrió que funcionaba a la perfección.
Hoy en día, Paula Estrada es inspiración y esperanza para miles de personas que atraviesan este tratamiento.