La casa de Gran Hermano: Generación Dorada atraviesa su semana más crítica. Luego de que una infracción dejara a los participantes con presupuesto cero para la comida, "Big" lanzó un salvavidas que es, al mismo tiempo, una verdadera tortura: cuatro jugadores elegidos deben permanecer atados entre sí durante un día entero para conseguir una cena especial.
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Los protagonistas del desafío son Brian Sarmiento, Jennifer "Pincoya" Torres, Danelik Galazan y Solange Abraham. La consigna fue tajante: "Tienen que estar los cuatro juntos y no se pueden desatar en ningún momento y por ninguna circunstancia. Si cumplen, tendrán la cena el sábado".
La noticia cayó como una bomba, especialmente por la falta de preparación previa. "No nos alcanzamos a bañar", lanzó Pincoya con su honestidad característica, visiblemente preocupada por las 24 horas de cercanía extrema que les esperan.
Desde el inicio de la prueba, la dinámica de la casa cambió por completo. El grupo de los cuatro debió coordinar cada movimiento: desde trasladarse a la cocina hasta ir al baño o cambiarse de ropa. Dormir se convirtió en una misión imposible, ya que el movimiento de uno afecta directamente al resto.
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