Historias Mundiales: aprietes, disturbios y violencia en la escandalosa final de Uruguay 1930

En un "clima de guerra", Argentina y Uruguay definieron el primer campeón en el estadio Centenario. Pero detrás del triunfo charrúa hubo una historia de rivalidades, violencia y amenazas de muerte.

Por Santiago Puddington

31 ene, 2026 | Actualizado: 31 ene, 2026 17:19
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Luis Monti tiene miedo. Sentado en el vestuario del estadio Centenario, le grita a sus compañeros que no va a salir a jugar el segundo tiempo de la final del primer Mundial de la historia. Argentina gana 2 a 1 y está a 45 minutos de la gloria; él fue una de las figuras del equipo pero está asustado porque lo amenazaron de muerte (a él y a su familia) y en la cancha se vive un clima enrarecido de violencia y tensión.

El ambiente es denso porque los hinchas charrúas no están dispuestos a tolerar que su clásico rival se quede con la copa en su propia tierra. Hay bronca entre ambos equipos desde hace tiempo. Ya se habla de clásico rioplatense, en una fuerte rivalidad marcada por las finales de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam y los torneos Sudamericanos. Son los dos mejores equipos del planeta futbolero de aquellos años y una multitud enardecida espera por la victoria de la Celeste.

Presión, amenazas y miedo

Pedro Bidegain, mítico dirigente de San Lorenzo, entró al vestuario aquel aquel 30 de julio de 1930 y convenció a Monti de salir a jugar. Pero no era el único con miedo en aquel plantel. Al ver el enorme despliegue militar que rodeó el campo de juego antes de iniciar la segunda mitad, el defensor Fernando Paternoster, lanzó: “Mejor que perdamos, sino aquí morimos todos”. Años más tarde Francisco Varallo, uno de los más jóvenes de aquel plantel, reveló que varios de los referentes temían lo que podía suceder si ganaban. 

La presión también la había sufrido el árbitro de la final, el belga John Langenus, que había pedido -por seguridad- un barco en el puerto listo para zarpar una hora antes del inicio del partido. Es que sabía muy bien que desde Buenos Aires habían viajado miles de argentinos dispuestos a defender a su equipo en aquella batalla mundialista.

Todas las reseñas de la época indican que Argentina se derrumbó en el complemento, su juego no fue el mismo y 90 mil personas enloquecidas vibraron con la remontada charrúa. Fue 4 a 2 y Uruguay se quedó con su primer título. 

Final, incidentes y escándalo

Parecía que la pesadilla ya había terminado, pero el infierno recién estaba empezando. La delegación argentina, que había lidiado con incidentes de hinchas uruguayos en partidos anteriores y había tolerado a una murga uruguaya haciendo ruido en la puerta del hotel por las noches, ahora debía correr para escapar de la lluvia de piedras.

Tal como detalló Alejandro Fabbri en TyC Sports la policía tuvo que escoltar a los argentinos directamente hacia el puerto, donde subieron al barco de regreso a Buenos Aires. Entre amenazas, piedras, insultos y goles el primer Mundial tuvo a su campeón y, 96 años después, todavía se sigue discutiendo lo que sucedió aquella noche.
  

 



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