El escenario judicial para Julio Iglesias se ha tornado drásticamente más complejo. En las últimas horas, un exfotógrafo y antiguo colaborador directo del músico madrileño ratificó ante la justicia las acusaciones por abusos sexuales, trata y servidumbre que pesan sobre el artista. Su testimonio, considerado clave por la fiscalía española, no solo valida la versión de las denunciantes, sino que expone detalles hasta ahora desconocidos sobre la vida privada y el poder del intérprete.
El profesional, quien trabajó con Iglesias en 1982 y retomó el contacto en el año 2000 durante la construcción de su mansión en Punta Cana, decidió hablar públicamente en el programa Y ahora Sonsoles. Allí, expresó su total confianza en las víctimas, a quienes describió como personas humildes que sufrieron maltratos sistemáticos bajo un régimen de impunidad.
Uno de los puntos más críticos de la declaración radica en por qué estas denuncias no prosperaron anteriormente. Según el reportero gráfico, el enorme poder político y social que Julio Iglesias ostenta en la República Dominicana impidió que las demandas avanzaran en territorio centroamericano.
Ante este bloqueo, la organización Women’s Link Worldwide decidió trasladar la representación legal de las exempleadas a la justicia de España, donde el expediente ya incluye cargos gravísimos: trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado, acoso sexual, agresión sexual y lesiones físicas.
Más allá de los delitos imputados, el testimonio del exfotógrafo puso en duda la idílica imagen familiar que el cantante proyecta. El testigo aseguró que el matrimonio entre Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger funciona meramente como una "pantalla para la opinión pública".