El primer capítulo de Coppola, el representante emitido por Telefe mostró una increíble representación de la mítica charla entre Guillermo Coppola y Enzo Ferrari en la cual se entonó la ya popular frase “Diego la vuole nera”.
Antes de que Diego Maradona se consagrara campeón del mundo con Argentina en el Mundial de México 1986 y cuando ya era figura del Nápoli, su mánager se reunió con el piloto de automovilismo y empresario italiano con el objetivo de comprar una Ferrari Testarossa para su representado.

En la escena de la serie dirigida por Ariel Winograd se ve representada la anécdota que Guillote relató un sinfín de veces en distintos medios, en la cual él persuadió a Enzo de facilitarle un automóvil a Diego a pesar de los límites de su fábrica.
Ante las negativas del automovilista (Rodolfo Ranni), Coppola (Juan Minujín) le explica que “Diego es la persona más vengativa que conoce”, y que en caso de no tener una Testarossa, “lo primero que hará es comprar un Aston Martin, una Bugatti, un Lamborghini o un Rolls-Royce” y luego irá a la prensa para decir que “Ferrari es una mier…”.

Enzo Ferrari cedió ante el pedido del argentino a cambio de 450 mil dólares, y Coppola, cuando ya estaba firmando el cheque de la seña, se encargó de hacerle un pedido más.
“La máquina… nera. Diego la vuole nera (Diego la quiere negra)”, le dijo Coppola a Ferrari, que se negó rotundamente a hacer un auto que no sea de color rojo.

Sin embargo, Guillote sacó de la manga una más de sus artimañas publicitarias para convencer al mandamás italiano, haciéndole imaginar a la primera Ferrari negra de la historia atravesando el desierto “como una bala”.
Más tarde, ese mismo auto le sería regalado a Diego por el presidente del Nápoli en aquel entonces, Corrado Ferlaino, ya que Coppola lo convenció de hacerlo, aunque claro está, no por el mismo monto que él pagó, sino por mucho más: 870 mil dólares.