Damián Szifron película Los Simuladores mismo espíritu equipo nació serie

El cineasta revela detalles del regreso mientras que primero estrena "Misántropo", un apasionante thriller. Mirá el video.

Cine & Series: Damián Szifron película Los Simuladores mismo espíritu equipo nació serie

Damián Szifron adelantó parte de lo que será el regreso de Los Simuladores con su película en 2024 en todos los cines y en Paramount+ en una entrevista con Telefe Noticias, en el marco del lanzamiento de Misántropo, su primer filme hecho en Hollywood.

El director y guionista vuelve a la pantalla grande con una película en inglés antes de hacerlo con el famoso grupo de simulacros de la serie que lo catapultó al éxito, pero reveló grandes detalles de su mala experiencia con la industria cinematográfica estadounidense a pesar de haber logrado filmar el tan esperado thriller que se estrena el jueves 4 de mayo de 2023 en todas las salas de cine de la Argentina.

-¿Cuál es la idea de Misántropo

-Bueno, la idea de Misántropo arrancó con la primera secuencia que se puede ver en la película con ese tiroteo durante una noche de Año Nuevo. La idea estética que me asaltó, tanto en imagen como en sonido, diría que fue la de un tipo disparando y sus tiros siendo enmascarados por el sonido de los fuegos artificiales de forma tal que la tragedia en curso es imperceptible para todos los demás. La gente sigue bailando y festejando mientras hay gente que está muriendo. Me pareció metafórica, me pareció potente, me pareció interesante y me pareció el comienzo de un tipo de película que me gustaba ver cuando era chico. Medio que la abandoné pronto porque la veía como una película extranjera y en el momento en que me la imaginé venía de hacer Hermanos y detectives (2006) y no tenía tanto sentido filmar una película afuera, no se me cruzaba por la cabeza buscar financiación. Entonces, bueno, simplemente la anoté junto con otras 152 mil ideas que iba anotando.

-¿Y cómo se terminó concretando Misántropo ante esa situación?

Corte a Relatos Salvajes (2014), la repercusión en Cannes y después el Oscar y todo eso que abrió un montón de puertas y generó mucho interés, muchos llamados, muchas invitaciones para filmar afuera, especialmente en Estados Unidos y todos sus estudios. Me fui juntando con los directores de los distintos estudios y me decían ‘bueno, ¿qué querés hacer? ¿Qué querés filmar? ¿Qué querés?’. Me ofrecían guiones, cosas que tenían, superhéroes, bla, bla, bla. Y entonces empecé a contar las historias que me gustaría rodar y las que veía particularmente interesantes para filmar en Estados Unidos, entre ellas Misántropo, que ya se llamaba así. Cuando la escuchaban, a todos les generaba interés de inmediato porque se hacían pocas películas de ese estilo, porque en general las películas de suspenso, de terror, estaban vinculadas a eventos sobrenaturales… el demonio, el hijo del mal, el exorcista del papa, el extraterrestre, no sé qué, y como que ya nadie hacía un género que era bastante habitual en los 70 y en los 80, donde el peligro era real, visceral, palpable, tangible y posible en el mundo en el que uno vivía. Entonces eso interesaba. Y también era una película de presupuesto medio en un contexto donde había megaproducciones, franquicias de todos los colores o películas por ahí más destinadas a festivales que tenían audiencias fieles pero reducidas y faltaba un tipo de entretenimiento para un público adulto que ellos sentían que podía sintonizar con esta película. Cerré un acuerdo, cerré un contrato y me puse a escribir Misántropo. De las que tenía ahí escritas, filmar un thriller para mí era atractivo, es un género que amo desde muy chico, de las primeras películas que me impactaron.

 

-¿Qué es lo que te atrajo de la historia para contar?

-Bueno, el peligro imparable, la idea de un peligro anónimo. Me gustaba una joven policía, me gustaba mucho la relación entre una discípula y un mentor. Creo que ese es el corazón de la película, el vínculo entre Geoffrey Lammark (Ben Mendelsohn) y Eleanor Falco (Shailene Woodley). Una referencia que yo tenía era La sociedad de los poetas muertos (1989), que no tiene por supuesto nada que ver en materia de trama, pero es una película que si vos la pensás, recordás como protagonista a Robin Williams y en el fondo es Ethan Hawke, y más en el fondo es la relación entre los dos, es el maestro y el discípulo. Y acá un poquito pasaba lo mismo, la acción la lleva adelante el investigador principal, ella es una aprendiz que va escuchando. Me gustaba también el vínculo de ellos dos, porque en mi percepción, él la suma porque es un tipo que está acosado por competencia interna dentro de una institución, la desconfianza de sus jefes, tiene colaboradores que, en realidad, espían para sus oponentes. 

-En el guion hay muchos guiños de comedia, y eso creo que es un recurso que en tus películas está presente. ¿Sentís que es una herramienta necesaria?

-Siento que el humor es parte de la vida. En el caso de la mía es casi permanente, y en cualquier situación, incluso en situaciones que son tristes o dolorosas, siempre hay espacio y surge el humor. Creo que el humor es parte totalmente constitutiva del ser humano y aparece en los momentos menos pensados y sobre todo de gente que se conoce trabajando, aún cuando están en un caso oscuro, igual es el trabajo que ellos hacen. Entonces me parecía falso y solemne no incluir humor. Y ocurría espontáneamente. Y normalmente lo que yo hago es seguir el instinto, pero porque confío en mi instinto. Me puedo equivocar pero siento que si algo se me cruza por la cabeza, por algo será, y bueno, salvo que diga ‘che, esto es de mal gusto, no corresponde’, lo dejo ser.

-Volvés con una película que fue grabada en el exterior. ¿Te generó algún tipo de presión extra ser un argentino en Hollywood? ¿Cómo fue trabajar con otro tipo de rutina?

-Me generó depresión extra pero también presión. Fue una experiencia muy dura esta. A mí me encantaría satisfacer este tipo de preguntas diciendo ‘estoy feliz, Hollywood es el paraíso para un cineasta’. No, no vi eso, vi mucha mucha mezquindad, vi bastante estupidez en muchos casos. Tuve serias discusiones y diferencias creativas en general, y creo que se armó un buen equipo para hacer concretamente esta película, Misántropo

-¿Por qué?

-No siento que el Hollywood de hoy produzca las películas que a mí me convirtieron en director. No siento que estamos ante el mismo Hollywood. Se sigue llamando igual pero es otra cosa. Hoy la lógica es absolutamente corporativa, son compañías muy grandes y el poder lo tienen los CEOs de esas grandes compañías que quieren satisfacer a los accionistas. Entonces creo que ya hay menos lugar para el instinto, menos lugar para la frescura, para la originalidad, para el riesgo, para la rareza, que es lo que justamente creó con todas las películas que ahora están repitiendo sin cesar y están haciendo remakes y todo eso, bueno, las originales fueron creadas bajo otros términos y en otro contexto. Entonces, en ese sentido, Hollywood está lejos de ser idílico. No deja de ser una gran maquinaria que produce muchas películas al año, que tiene muchos recursos, que si tal película no funciona con este estudio, te vas a otro. Es una industria muy grande. Es un negocio muy serio para ellos.

-¿Cuáles son las diferencias con la industria del cine en la Argentina?

La aproximación al cine acá en Argentina es bastante más artística que allá, donde es una industria. El entretenimiento en Estados Unidos, si no me equivoco, es la segunda industria a nivel de importancia, la primera es la armamentística, después viene el entretenimiento. O sea, es una cosa seria a nivel negocios. Acá me parece que la gente que hace cine -por supuesto que también hay negocios- pero no está con el vector totalmente orientado hacia qué funciona, qué le va a gustar al público, qué hacemos. Capaz que alguna compañía sí, pero noto que ahí hay, si se quiere, más amor al arte y a un procedimiento más artesanal.

-Anunciaron el regreso de Los Simuladores con una película en cines en 2024. ¿Cómo viene eso?

-Viene, viene, viene. Está latiendo, está avanzando, se está poniendo de pie. Hay un guion en proceso, hay muchas ganas. Hay una historia que me gusta y que todavía no la compartí, diría casi con nadie. 

-Compartí, compartí. 

-Sí… pero no, porque es mejor la sorpresa. Pero bueno, es un desafío muy importante, creo mucho más complejo, de lo que intuyo se imagina desde afuera, porque desde afuera se debe ver como ‘ah, bueno, es volver a hacer la película semanal’, o que ya saben cómo hacer y se conozcan, pero el mundo cambió muchísimo en estos últimos 20 años, ellos son 20 años más grandes, qué historia contar con ese vehículo tan querido. Un occidente tiene deseos y temores, y en el terreno del temor es meterse con algo que es atesorado por mucha gente. Entonces, no lo querés arruinar, pero, al mismo tiempo, no podés hacer lo mismo, porque no lo podés repetir. Tengo que entender qué hacer con eso hoy y para qué reabrir ese universo estético, narrativo y argumental. Son preguntas que son interesantes y creo tener buena artillería, buenas respuestas y una historia que a mí me parece atractiva.

-¿Los Simuladores van a mantener esa esencia que la audiencia espera?

-Por supuesto, por supuesto que va a mantener la esencia, pero al mismo tiempo tiene que ser otra cosa, va a ser otra cosa. Tiene que ser algo nuevo.

-Federico D’Elía dijo en una entrevista ‘este proyecto es si estamos los cinco, los cinco o nada’.

-Sí. En ese sentido hay una unión absoluta, hay mucho respeto. A nadie le interesa hacer una película de Los simuladores, ni ningún proyecto de los simuladores, si no estamos sus miembros fundadores y originales. Con cualquiera de ellos que diga que no quiera o que no pueda, a mí me deja de interesar absolutamente y siento el apoyo de ellos en el mismo sentido. De hecho, han habido mil propuestas para hacerlo de otra manera, con otro actor, reemplazar a tal por otro, hacerlo con otro director, hacerlo con otro argumento, mezclar personajes de Los Simuladores con personajes de otras series conocidas de acá, de afuera. O sea, a lo largo de los años se han presentado un montón de oportunidades y siempre fuimos diciendo que no y todos sabíamos que en el momento de volver íbamos a hacerlo todos juntos. Es una serie que nació con un espíritu de equipo muy fuerte. Filmamos el piloto por mil dólares, los cinco, allá por 2001. Y creo que eso se mantiene hasta el día de hoy. Así que de eso se trata.