9 de cada 10 personas necesitarán sangre para ellas o su entorno en algún momento de su vida, según datos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social. En el año 2005 se promulgó la Ley Nacional 25.936 que establece el 9 de noviembre como el Día Nacional del Donante Voluntario y Habitual de Sangre para generar conciencia sobre la necesidad de ser donantes, para contar con sangre segura, que está siempre disponible y evitar que los pacientes y su entorno tengan que salir a buscar donantes.
Todos los días se necesitan dadores de sangre para atender pacientes que padecen leucemias o anemias crónicas severas; que son sometidos a trasplantes; o bien que son operados o sufren graves accidentes. Todos ellos necesitan transfusiones de sangre para recuperarse. Un donante puede salvar hasta cuatro vidas.
Los hospitales y clínicas necesitan un banco de sangre para poder tratar a sus pacientes. En el Hospital de pediatría Garrahan por ejemplo, se realizan 600 transfusiones semanales, se necesitan 65 donadores diarios para cubrir esta demanda, según cifras oficiales de la institución. Es importante entender que la sangre es un bien escaso porque no se puede fabricar, no se vende ni se compra solo se puede obtener de las personas solidarias que desinteresadamente la donan para ayudar a vivir a quienes la necesiten. La donación de sangre es un acto anónimo, voluntario y altruista, y siempre se realiza bajo vigilancia de personal calificado.