El humorista es un amante de los tatuajes pero por una apuesta tuvo que hacerse uno increíble.
Corría el mundial de Alemania de 2006. Migue odia el fútbol y como estaba aburrido irrumpió en una casa de tatuajes en pleno partido de la Selección y decidió hacerse un tatuaje muy original.
Habló con el artista y le propuso la idea. El tatuador tomó una cámara de fotos y retrató a un joven y pelicorto Migue con su pulgar para arriba y una sonrisa bien amplia. Un gesto que es marca registrada del humorista. Minutos más tarde, ese rostro se convirtió en tatuaje. Pero ¿qué lugar eligió para ponerlo? ¡En el medio de una de sus nalgas!
Mirá el momento en que Zaira, Malena y Santi descubren la obra de arte oculta.