Cuando Floppy Tesouro decidió casarse con Rodrigo Fernández Prieto él le anticipó que no estaba de acuerdo con pasar por una Iglesia. Para encontrar un punto medio accedió a casarse con ella en la playa. El matrimonio tuvo una pequeña niña y al cumplir el año, Floppy soñaba con bautizarla.
En un primer momento no estaba de acuerdo con que su hija Moorea fuera bautizada. Luego accedió pero dejó en claro que no estaría presente en la ceremonia. Las maniobras para hacerlo cambiar de parecer fueron de parte de toda la familia. "No voy a ser hiprócrita, me recontra costó, pero lo tuve que entender" explicó Floppy.
Rodrigo argumentaba también que no estaba dispuesto a hacer algo por obligación. Por esta razón estuvo ausente y Floppy lo pasó muy bien acompañada de sus padres y de la familia de su marido.