En la noche de la despedida de Ángel Di María, la Selección Argentina goleó a Chile por 3 a 0, con goles de Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Paulo Dybala, y mantiene el liderazgo en las Eliminatorias para el Mundial 2026. Festejos, emoción y goles en el Monumental.
La velada comenzó con una despedida conmovedora para el Fideo, que entre lágrimas y rodeado por su familia, agradeció la pasión y el apoyo a la hinchada.

Cuando la pelota empezó a rodar la historia no fue tan sencilla como lo fue en el final. Julián Álvarez y un latigazo que se fue cerca del travesaño. Un remate de De Paul, que con mucho esfuerzo Arias logró tapar. Un cabezazo de Nico González, que tampoco logró vencer al arquero chileno... Argentina dominaba, manejaba el partido hasta el área grande rival, pero allí donde los defensores se multiplican y los espacios desaparecen, todo se volvía demasiado complejo.
Una gambeta, un pase fino y acertado, eran la llave necesaria para abrir un partido cerradísimo, que hasta allí era calcado al choque entre ambas selecciones por la Copa América.

Del otro lado, el Chile de Ricardo Gareca aguantaba, como un boxeador que se sabe inferior a su rival y recorre el ring cubriéndose, esperando la chance para sacar un golpe que pueda dar vuelta la pelea. Y estuvo muy cerca de lograrlo sobre el final de la primera parte, con un cabezazo de Catalán que cruzó el área y se estrelló contra el palo izquierdo del Dibu Martínez.
Sin embargo, en la segunda parte el equipo fue otro y desde el arranque impuso su juego.

Apenas habían pasado tres minutos del segundo tiempo, cuando los de Scaloni lograron la combinación que por fin pudo quebrar la defensa roja. De Paul, la gran figura de la cancha, encontró libre a Julián, que no demoró ni un segundo y sacó el centro para Lautaro. Inteligente, el 9 la dejó pasar para que Alexis Mac Allister lograra el tan buscado festejo. Golazo. 1 a 0. Y ahora comenzaba otra historia.
La tarea más difícil de la noche estaba hecha: Argentina ganaba y obligaba a Chile a salir, si es que quería llevarse algo del Monumental. El trabajo de acá en más era evitar errores atrás y aprovechar los espacios que inevitablemente iba a dejar el rival.

Gareca puso a Alarcón y Palacios en campo para adelantar sus líneas. Scaloni apostó al talento de Lo Celso para sumar tenencia en la mitad de cancha. Con la responsabilidad, Chile no tuvo profundidad en sus ataques y el DT visitante siguió buscando respuestas en el banco con Mena, Baeza y Brereton.
Aprovechando la ventaja, tuvieron minutos Acuña, Garnacho y Dybala, en reemplazo de Lautaro, Alexis y Lisandro Martínez. Entonces llegó Julián Álvarez con el tanto que noqueó a Chile. El goleador se armó su propia jugada y sacó un fierrazo desde afuera del área, inatajable, para estampar el 2 a 0.

Pero aún faltaba más. Los delanteros frescos, que acababan de entrar, se juntaron y le dieron el cierre con moño a la goleada: Garnacho para Dybala y un golazo que desató la fiesta en Núñez.
Pitazo final. Triunfazo, copa, vuelta olímpica, sonrisas y otra ovación para Di María. Una noche perfecta que nos dejó un pasito más cerca del próximo Mundial.