En agosto de 1949, The Washington Post publicó la noticia de un exorcismo de un niño de 14 años en Maryland: “El niño gritó frases en latín, un idioma que nunca había estudiado”. Se trataba de Roland Doe, un niño estadounidense que aparentemente estaba poseído por el diablo.
Uno de los exorcistas escribió en un diario todo lo que pasaba. “La casa olía feo y en la noche se escuchaban ruidos como de arañazos en las paredes”. Según él, la cama del niño temblaba y le salían arañazos en el cuerpo.
La historia inspiró a William Peter Blatty que escribió “El exorcista” en 1971 y él mismo hizo el guión para la película, la cual dirigió William Friedkin.

El rodaje empezó el 14 de agosto de 1972 y ya desde su inicio el equipo sufrió varios acontecimientos extraños y la muerte acechó a sus integrantes.
Apenas unos días de comenzar la filmación, el decorado se incendió casi en su total y murieron tres operarios: el cuarto de Regan en el que sucede el exorcismo quedó intacto. Tuvieron que pasar 6 semanas para volver a iniciar el rodaje, pero los sucesos no pararon. Durante las grabaciones se caían focos y desaparecían cintas con escenas ya grabadas. Todos aseguraban que se escuchaban ruidos, pasos y susurros.
Cuando pensaban que lo peor ya había pasado, Max Von Sydow que debía interpretar al padre Lankester pidió permiso para ausentarse: su hermano había fallecido.

Días después, la protagonista Linda Blair perdió a su abuelo. A las semanas, los personajes encarnados por Jack MacGowran y Vasiliki Maliaros que en la película morían, en la vida real no llegaron al estreno, ambos murieron en la post producción.
¿Realidad o superstición?